Para Beatriz Sarlo, Jorge Luis Borges no solo era el personaje central de sus estudios literarios, sino el más grande escritor argentino. Por esas cosas inesperadas del destino, cuando ninguno de ellos ya habita el plano terrenal, ambos comparten un hecho común: la sorpresa que generaron sus respectivas herencias. En el caso de Borges, a la muerte de María Kodama en 2023, aparecieron cuatro sobrinos –hijos del único hermano de la viuda del escritor– cuya existencia era desconocida incluso para el círculo íntimo de ella Kodama, y quienes pasaron a ser dueños de todo el legado borgiano. La herencia de Beatriz Sarlo –no tan relevante como la de Borges–sigue irresuelta y hace unos días sumó un nuevo capítulo: Gustavo Daniel y Jorge Daniel Sarlo Sabajanes, hijos del fallecido primo de la ensayista, se presentaron formalmente ante el juez Fernando Cesari, y reclaman para sí la “hijuela”, es decir, la porción exacta de la herencia que le habría tocado a su padre, Álvaro Edmundo, quien murió en mayo último soñando con acceder a los bienes de su famosa pariente. Parientes. Estos dos nuevos actores son apenas un eslabón más de un árbol genealógico que no para de extender sus ramas. La causa, de hecho, se encuentra paralizada porque los herederos de otra prima fallecida –Ernestina Susana del Río– aún no respondieron a las intimaciones judiciales. Del Río, murió en octubre de 2025, dejó cinco sobrinos que están en condiciones legales de sumarse al reclamo hereditario. También hay tres primos segundos –Diego, Dalmacio y Martín Ghersi– haciendo fila en Tribunales.