El caso destapó uno de los mayores escándalos funerarios en Reino Unido y terminó con una condena de 20 años de prisión.

El responsable de una casa de sepelios de Hull se declaró culpable de impedir entierros legales y de estafar a familias al entregar restos que no correspondían a sus seres…

El caso destapó uno de los mayores escándalos funerarios en Reino Unido y terminó con una condena de 20 años de prisión.