Aunque esta práctica puede parecer efectiva, en realidad puede causar daños permanentes en su interior.

El uso de estropajos metálicos, esponjas abrasivas o químicos agresivos puede rayar el recubrimiento, hacer que la comida se pegue y degradar el rendimiento del electrodoméstico

A pesar de sus ventajas en la cocina, muchas personas tienen dudas sobre su impacto en la factura de electricidad.