No hay fórmula que explique cómo la idea de un muchacho de 21 años termina, 84 años después, convertida en una fila de graduandos bajo un manto de lo que antes fue cárcel, escribe Reynaldo Alegría
No hay fórmula que explique cómo la idea de un muchacho de 21 años termina, 84 años después, convertida en una fila de graduandos bajo un manto de lo que antes fue cárcel, escribe…