La presencia de José Antonio Kast en la ceremonia de investidura de Keiko Fujimori nos hace recordar que el desafío hoy para Chile y el Perú no es que compitan mejor entre sí sino que aprendan a competir juntos frente a los grandes bloques económicos, y que ambos países no necesitan únicamente administrar una relación exitosa sino proyectarla: los próximos años deben demostrar que pueden prosperar juntos