La juramentación de nuestro Congreso suele leerse como folclore: frases largas, dedicatorias, arengas, y demás en castellano o quechua. Pero esta juramentación podemos leerla de otra manera. De los 190 electos, apenas 32 se limitaron a decir «sí, juro»; el 83 % restante usó sus diez segundos para inscribir una causa, un territorio o un muerto. Eso no es color local; es el primer censo político de la legislatura, y viene gratis.

La juramentación de nuestro Congreso suele leerse como folclore: frases largas, dedicatorias, arengas, y demás en castellano o quechua. Pero esta juramentación podemos leerla de…

El juramento permite vincular el compromiso público con las convicciones personales de quien lo presta. Esa es su fuerza y también su tradición. No porque las palabras tengan…