La ciudad de Buenos Aires creció Argirópolis con destino contrario al sarmientino. En vez de converger los pueblos del Plata, la cuenca hídrica que bombea la región, derivó municipal porteño micelio a la pampa bonaerense. Con este pensamiento fúngico La susceptible de Marcelo Corti, “opinante y personal”, realiza la psicografía de lo que llaman Área Metropolitana de Buenos Aires, otros la cabeza de Goliat y, los más sensatos, la señora de los venenos. Arquitecto y urbanista, con publicaciones de referencia en el campo, La ciudad posible y Diez principios para ciudades que funcionen, entre otras, Corti enfatiza: “Como pocas ciudades del mundo, Buenos Aires tiene esa pregnancia de y hacia un territorio mucho más vasto que el de su jurisdicción administrativa y su extensión metropolitana. Ojalá esta guía transmita y aclare algo de esa no tan santísima dualidad”, refiere el autor que a lo largo de más de 500 páginas cuestiona la inveterada y dañina noción de que algo se termina en la avenida General Paz. Algo que no acaba ya sospechaba Ezequiel Martínez Estrada, a quien pese las diferencias estos ensayos situacionistas deben mucho. “Buenos Aires no tiene forma verdadera”, en Radiografía de la Pampa, con la misma asunción de la Ciudad Difusa que Buenos Aires derrama en el territorio argentino aparece en estas intempestivas reales y mitológicas, “saltos hacia atrás y hacia adelante del devenir histórico, adyacencias de lo distante y lejanías de lo cercano”. Y también devuelve estas páginas a Héctor A. Murena, quien auguraba que en el “aceptarnos es la manera de comenzar a ser nosotros mismos… el viaje será largo y agrio, pero nuestra puerta está abierta”.