El desarrollo de centros de datos y demás infraestructura clave para la expansión de la inteligencia artificial encarece las facturas de servicios públicos y eleva los precios de chips de memoria y otros componentes. En EE.UU., el rechazo ciudadano ya obligó a actuar a Donald Trump.

Las grandes tecnológicas están gastando sumas históricas en inteligencia artificial y nadie sabe cuándo ni cuánto van a retornar.

El desarrollo de centros de datos y demás infraestructura clave para la expansión de la inteligencia artificial encarece las facturas de servicios públicos y eleva los precios de…