Actualmente, el Perú resalta por el exceso de los denominados costos laborales no salariales, lo que lo posiciona como el país más caro para contratar en América Latina: formalizar a un trabajador puede costarle a una empresa hasta 71,7% adicional sobre su salario, frente a un 37,9% en Chile, uno de los porcentajes más bajos de la región, según estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo.