El 25 de julio de 1984, la cosmonauta soviética protagonizó una misión que marcó un antes y un después en la exploración espacial. Durante casi cuatro horas fuera de la estación Salyut 7, demostró que podía desempeñarse con la misma eficacia que cualquier hombre en las tareas más exigentes del espacio. Así, la URSS volvió a adelantarse a Estados Unidos con un logro que trascendió la política y quedó grabado en la historia de la humanidad