¿Estamos acostumbrados a que cuando ganamos dejamos llorando al que pierde. Es popular el cántico burlón de la hinchada: “Y llora!, y llora! y llora! (equipo o jugador) llora! Al mismo tiempo, el llorar es asociado a lo femenino, a lo frágil, a la queja injustificada. Ya está fuera de moda, pero aún hay quienes piensan que los hombres no lloran. Sin embargo, nosotros tenemos un entrenador de la Selección que llora cuando gana. Y cuando para de llorar, habla, explica, declara. Siempre honesto, humilde, correcto, y a veces hasta sabio, porque con sus palabras sabe ganar y sabe perder.