El desafío para el abelardismo y para el Centro Democrático es grande, pero claro: disputar el poder sin sacrificar la gobernabilidad ni los mínimos de convivencia democrática. Eso debe ser la prioridad.

El Senado vivirá el primer pulso con un proyecto de importancia para el mandatario entrante, tras el impase vivido con la presidencia de la corporación.

El partido señala al presidente por “gestos de confrontación” en su contra.

La fortaleza de un presidente se mide por su capacidad de cohesionar bancadas heterogéneas en el Senado y la Cámara.

El desafío para el abelardismo y para el Centro Democrático es grande, pero claro: disputar el poder sin sacrificar la gobernabilidad ni los mínimos de convivencia democrática.…

La división de la derecha es profunda y ninguno está dispuesto a ceder. Pero esta soberbia les puede pasar factura tanto al presidente De La Espriella como al Centro Democrático.