Su graduación desató lágrimas, abrazos y orgullo en una comunidad que durante décadas creyó que la universidad era un sueño reservado para otros.

Su graduación desató lágrimas, abrazos y orgullo en una comunidad que durante décadas creyó que la universidad era un sueño reservado para otros.

Tras dedicar entre 12 y 31 años al cuidado, cuatro mujeres de la Ciénaga Grande de Santa Marta, obtuvieron títulos universitarios.