Los europeos aprovecharon las falencias del conjunto local, y sacaron una diferencia que luego fue difícil de descontar.

La diferencia entre una parcialidad y la otra fue tremenda en el estadio. En las calles, los más ruidosos fueron los agentes de seguridad.

Destacaron el coraje del equipo argentino por no rendirse tras el gol de Gordon, con el que Inglaterra estuvo en ventaja hasta cinco minutos antes de finalizar el partido.

Supuración de un triunfo que excede la pelota

Sobre el fútbol como dinámica de lo impensado