El 30 de marzo, en San Cristóbal, Santa Fe, un estudiante de 15 años abrió fuego dentro de su propia escuela. Poco después se supo que el autor del suceso pertenecía a la comunidad de Discord True Crime Community (TCC), un foro donde jóvenes de todo el mundo ensalzan a figuras violentas que perpetraron masacres escolares como Columbine. Desde hace ya varios años, estos espacios crecen en la oscuridad de las pantallas, lejos de la mirada de otros jóvenes y de gran parte de los adultos. Frente a esta realidad, docentes y familias se preguntan lo mismo: ¿cómo sabemos qué les sucede a nuestros jóvenes, cuáles son sus deseos y angustias, en una etapa donde construir la identidad es un camino incierto y cualquier paso en falso puede dejar huellas duraderas? ¿Cómo recuperamos ese lazo? Un camino posible es la conversación literaria.