El 9 de julio de 2009, la rutina de Marco Antonio Gallego Gonzales, el estilista más mediático del Perú, se quebró en su residencia de la calle Choquehuanca, en San Isidro. Lo que comenzó como una reunión nocturna terminó en una escena del crimen que movilizó a la policía nacional durante 72 horas intensas hasta lograr la captura de los responsables.