El coste de mantener un nivel de vida confortable continúa aumentando en Europa, aunque no pesa igual en todas las ciudades. Un análisis a los gastos mensuales y los salarios medios en distintas capitales europeas mide cómo el impacto sobre los hogares varía significativamente en función del poder adquisitivo de cada país y explica por qué capitales con precios muy elevados ofrecen un mayor margen de ahorro que otras significativamente más baratas pero con salarios insuficientes para compensar el el alza de los precios de la vivienda y de los bienes básicos, como Madrid.