La educación suele aparecer en los discursos como una prioridad nacional. Sin embargo, los resultados muestran una realidad distinta. Durante años hemos acumulado brechas, retrocesos y oportunidades perdidas que hoy limitan el desarrollo de millones de estudiantes y, con ello, el futuro del país. Por eso, en una etapa en la que el Perú vuelve a discutir sus prioridades y el rumbo que quiere seguir, es momento de asumir que la educación no puede continuar ocupando un lugar secundario en la agenda pública.