El meteorito acabó desintegrándose en una cascada de guijarros sobre un tramo de Staten Island y Nueva Jersey.

"Thanks to the homeowner’s quick reaction, these are the most pristine CM1/2 meteorites we know of."

Los expertos analizaron una roca del tamaño de una maleta de avión pesada entró en la atmósfera terrestre a una velocidad de 32.000 millas/h (14,4 kilómetros por segundo).