El papel de la academia es modesto, pero para nada irrelevante: identificar los fenómenos de retroceso y denunciarlos es el primer acto de resistencia, y comparar experiencias permite reconocer el libreto autoritario antes de que se ejecute por completo.

Las instituciones no nacen fuertes por obra y gracia del Espíritu Santo.

El papel de la academia es modesto, pero para nada irrelevante: identificar los fenómenos de retroceso y denunciarlos es el primer acto de resistencia, y comparar experiencias…