Datos de los mundiales de 1998, 2002 y 2006 confirman que la tensión emocional de los encuentros tiene consecuencias físicas medibles en los espectadores y, en casos extremos, puede resultar fatal

Un estudio en exfutbolistas profesionales halló cambios cerebrales y mayores tasas de ansiedad y depresión, aunque sin deterioro cognitivo ni vínculos directos con el Alzheimer

Datos de los mundiales de 1998, 2002 y 2006 confirman que la tensión emocional de los encuentros tiene consecuencias físicas medibles en los espectadores y, en casos extremos,…