Mucho antes de que el delivery cambiara los hábitos de consumo y de que las cadenas de pollerías se multiplicaran en Lima, Pollos Begui ya era un punto de encuentro para quienes recorrían el Centro de Lima hasta el amanecer. Corría 1993 cuando la familia Miyagi decidió abrir un local en la avenida Nicolás de Piérola, más conocida como La Colmena, atraída por el intenso movimiento de turistas, trabajadores y clientes que caracterizaba a la zona.