El empresario no se quedó callado ante este caso y manifestó su pensar.

“No tengo ningún título profesional, pero gracias al Señor no soy un atarbán”, dijo en diálogo con SEMANA. Tiene 74 años y también trabaja en oficios varios.

El caso ocurrido en Florencia despertó una ola de solidaridad y reabrió el debate sobre el respeto por las diferencias.