Este gesto, impensable para muchos en días de intenso calor, responde a una manía o un hábito que se ha ido repitiendo desde hace mucho tiempo y una necesidad clara en la persona.

Este gesto, impensable para muchos en días de intenso calor, responde a una manía o un hábito que se ha ido repitiendo desde hace mucho tiempo y una necesidad clara en la persona.

Rodearse de almohadas también supone un acto de protección inconsciente, no solo de comodidad, y los expertos detallan a qué se debe.