Una tragedia debería dejarnos la voluntad política de revisar los edificios, financiar el reforzamiento necesario y desarrollar o actualizar los protocolos pendientes.

La solidaridad que hemos visto en estas semanas no puede desfallecer; debe convertirse en una política de cooperación.

Una tragedia debería dejarnos la voluntad política de revisar los edificios, financiar el reforzamiento necesario y desarrollar o actualizar los protocolos pendientes.