La comunicación de los bancos centrales se ha convertido en las últimas tres décadas en una herramienta más de política monetaria. Y no sólo eso: la retórica, los mensajes y herramientas de guía como el gráfico de puntos de la Fed se han convertido en piezas fundamentales para los señores del dinero, y se han utilizado para orientar a los mercados de cara al futuro. Así, en ocasiones los bancos centrales han conseguido que los tipos de interés del mercado (la curva de tipos de la deuda soberana) se muevan sólo con un discurso, o con un cambio discreto en una frase, e incluso se han conseguido evitar crisis y tensiones importantes en el mercado, como ocurrió en 2012 con el Banco Central Europeo en la presidencia de Mario Draghi.