Por estos días, hace noventa años, España ingresaba en la etapa más cruel de su historia, que la marcaría incluso hasta nuestros días. El 18 de julio de 1936, Francisco Franco y otros militares que debían lealtad a la Segunda República pusieron en marcha un golpe de Estado con el propósito de hacerse de inmediato con el poder. Sin embargo, un pueblo que había comenzado a participar activamente en la vida política salió en defensa de su gobierno, y lo que tenía que ser un rápido movimiento de algunos cientos de militares terminó transformándose en una guerra civil que, durante casi mil días, trasladó el infierno a la península.