El mayor lujo del verano madrileño no es una piscina con piña colada ni una cala escondida en las islas, sino poder cruzar la centenaria calle sin tener que esquivar ni turistas ni patinetes
El mayor lujo del verano madrileño no es una piscina con piña colada ni una cala escondida en las islas, sino poder cruzar la centenaria calle sin tener que esquivar ni turistas…