A partir de esa edad, el foco deja de estar en construir una identidad y pasa a centrarse en comprenderla y transformarla.

Suele leerse como mal humor, rigidez o capricho.Pero a veces es una forma tardía de honestidad.

A partir de esa edad, el foco deja de estar en construir una identidad y pasa a centrarse en comprenderla y transformarla.