Echemos la vista atrás por un instante. ¿Recuerdan cómo era nuestro día a día hace apenas 15 años, en aquel lejano 2011? Vivíamos sin la dependencia absoluta de la mensajería instantánea, sin la posibilidad de pedir comida a domicilio las 24 horas del día, sin la necesidad de conocer en tiempo real lo que ocurría en las antípodas y los teléfonos móviles servían, principalmente, para colgar y descolgar.