Cuando el equipo gana, se activan circuitos de recompensa como los de un logro personal; cuando pierde, la reacción se asemeja a una pérdida real.

Antes de que ruede la pelota, la imaginación ya juega el partido. Se activan circuitos biológicos, cambia la respiración, sube la tensión. Cada encuentro genera en la hinchada una…

Cuando el equipo gana, se activan circuitos de recompensa como los de un logro personal; cuando pierde, la reacción se asemeja a una pérdida real.