Un simple descuido puede bastar para que un delincuente cometa un fraude en cuestión de minutos, o incluso de segundos.

El correo electrónico sigue siendo una de las principales puertas de entrada para los ataques de phishing por su bajo costo y alcance masivo.

Un simple descuido puede bastar para que un delincuente cometa un fraude en cuestión de minutos, o incluso de segundos.