En un escenario marcado por la incertidumbre económica y el aumento de la preocupación por la estabilidad financiera de los hogares, el concepto de wellness financiero o bienestar financiero se consolida como un factor fundamental para la calidad de vida. Cada vez más expertos coinciden en que el bienestar no depende únicamente de la salud física o mental, sino también de la capacidad de las personas para gestionar sus recursos económicos con tranquilidad y afrontar imprevistos sin comprometer su situación financiera.