El doctor Cepeda se hizo un autogol olímpico al exigir que el presidente electo, Abelardo de la Espriella, renuncie a su ciudadanía americana.

La postura fue sorpresiva y tildada de contradictoria ante la decisión, una semana antes, de reconocer la victoria de Abelardo de la Espriella.

La democracia se defiende con eso, con la norma, con la verdad verificable y con el respeto a lo que las instituciones ya decidieron.