El Mundial revela mucho de nosotros mismos, de la necesidad de pertenecer al compartir una celebración, una esperanza y un festejo. Creer, por un instante, que formamos parte de una historia. Así lo estamos viviendo, procurando guardar cada instante en el recuerdo que vamos a repetir y conservar con la ilusión de contar algún día que “nosotros estuvimos ahí”, que “lo vivimos así”. Es como que cada cual, aún en la distancia, fue protagonista. Pero, mientras los ojos del mundo siguen el recorrido de la pelota sobre el césped, los hilos del poder continúan moviéndose. Se nota mucho. Está ahí, al frente de nuestros ojos. Es el poder económico, el despliegue comercial, la publicidad. No dejo de preguntarme si esta novedad del hydration break (el receso de hidratación) es efectivamente una medida de preservación de la salud con fundamento fisiológico, o se trata de una nueva estrategia del marketing comercial para vender y facturar.

Por Ivonne Vargas Hernández Cada cuatro años, cuando ocurre un Mundial, regresa la misma pregunta: ¿cuántas horas de trabajo se pierden frente a los partidos? La consultora UKG…

¿Y si sí?: Pregunta de tres palabras, sinónimo de esperanza.LarousseEl futbol siempre ha sido mucho más que un deporte. En México representa un espacio donde se mezclan la…