Si el problema no se aborda en sus primeras etapas, el agua puede llegar a elevarse hasta un metro y medio por las paredes

Cuando no se controla, la humedad favorece la aparición de moho, hongos y bacterias, aumentando el riesgo de problemas respiratorios.

Si el problema no se aborda en sus primeras etapas, el agua puede llegar a elevarse hasta un metro y medio por las paredes