La psicología dice que las personas de entre 55 y 75 años tienen una mayor tolerancia al silencio en comparación con las generaciones posteriores: en la práctica, eso puede traducirse en menos necesidad de llenar todo con palabras, menos ansiedad ante la pausa y mayor aceptación de los ritmos lentos
Muchos adultos mayores conviven con el silencio de una forma menos ansiosa y más funcional que grupos más jóvenes.