Muchas organizaciones enfrentan un problema recurrente: datos fragmentados, difíciles de acceder o no diseñados para consumirse a escala.

Los datos indican que el 88% de las organizaciones ya la aplica en al menos una función, pero solo el 39% detecta mejoras, casi siempre por debajo del 5% en rendimiento

Muchas organizaciones enfrentan un problema recurrente: datos fragmentados, difíciles de acceder o no diseñados para consumirse a escala.