Un conjunto de negativos hallados en una casa familiar en Ronciglione, Italia, saca a la luz a Tatia Franchetti Twombly, fotógrafa durante décadas sin reconocimiento público. Entre 1959 y 1963, sus imágenes —tomadas en el estudio romano y en viajes por Europa y el Mediterráneo— muestran a Cy Twombly no como icono, sino como presencia íntima: él posa, ella elige la escena y dispara.