La psicología dice que las personas que guardan un vaso de agua junto a la cama sin beberlo no son derrochadoras: el simple hecho de saber que el agua está al alcance de la mano reduce la incertidumbre y transmite una sensación de control, incluso cuando finalmente nunca llega a utilizarse
Un pequeño gesto de previsión que ayuda al cerebro a relajarse antes de dormir.