Un plan para desviar el tráfico marítimo a través de un corredor alternativo frente a la costa omaní, con el fin de evitar la amenaza de las minas en el estrecho de Ormuz, ha sido objeto de escrutinio tras dos ataques a buques en los últimos días. Si bien Irán y Omán acordaron entablar conversaciones el lunes sobre la gestión de ese cruce, los incidentes ilustran la complejidad de mantener la navegación a través de esta vía marítima crucial, que sigue siendo un punto central en el enfrentamiento entre Teherán y Washington.

El régimen persa aseguró que reforzará el control sobre el paso marítimo y advirtió que cualquier cambio en el esquema actual elevará la tensión en la región

Durante los últimos meses, las autoridades iraníes han insistido en que el estrecho debe quedar gestionado por Teherán y Mascate, países costeros