Un plan para desviar el tráfico marítimo a través de un corredor alternativo frente a la costa omaní, con el fin de evitar la amenaza de las minas en el estrecho de Ormuz, ha sido objeto de escrutinio tras dos ataques a buques en los últimos días. Si bien Irán y Omán acordaron entablar conversaciones el lunes sobre la gestión de ese cruce, los incidentes ilustran la complejidad de mantener la navegación a través de esta vía marítima crucial, que sigue siendo un punto central en el enfrentamiento entre Teherán y Washington.

Durante los últimos meses, las autoridades iraníes han insistido en que el estrecho debe quedar gestionado por Teherán y Mascate, países costeros

El tráfico marítimo se desplomó el fin de semana después de que Washington y Teherán intercambiaran bombardeos que tensaron el acuerdo alcanzado el 17 de junio. Irán exige control…