¿Qué hay detrás de la mirada de un adolescente sentenciado por sicariato que pasará 10 años en un centro juvenil? Nervios disfrazados de historias ensayadas de por qué llegó ahí; pues fue entrenado por los criminales que lo contrataron para “tercerizar” su delito, aprovechándose del marco legal actual poco ajustado a nuestra realidad.