La Pradera se llenó de hinchas que gritaron, saltaron y al final salieron tristes por una cruda derrota frente a México.

Según reportes de prensa mexicana, se prevé que el 98 % de los asistentes al estadio sean aficionados locales.

Sus aficionados creen que esta generación puede romper la barrera histórica del quinto partido y avanzar lejos en la Copa del Mundo.