La transición presidencial no es un intervalo ceremonial entre la proclamación y la juramentación. Es quizá la primera y más breve ventana de gobernabilidad de un nuevo gobierno. En ese período, la presidencia electa, entendida como el equipo político, técnico y estratégico que empieza a organizar el próximo gobierno, debe convertir una campaña ganadora en una arquitectura mínima de conducción estatal.