Las autoridades venezolanas reportan 774 edificaciones dañadas y al menos 189 colapsos tras los terremotos del 24 de junio, aunque las inspecciones continúan y el número podría aumentar.

La catástrofe ha vuelto a poner el debate internacional acerca de la fragilidad de las infraestructuras en el norte de Suramérica.

La devastación tras el doble sismo de magnitudes 7,2 y 7,5 no respondería a una única causa.