Durante más de una década, Keiko Fujimori fue la antagonista, pero a partir de julio le tocará ser la protagonista. Una cosa es ser oposición, manejar los hilos del poder desde el Congreso con una bancada de más de 70 o de 20 congresistas, o establecer alianzas para vacar o sostener a una presidenta, siempre sin ser señalada como la responsable directa de todo lo que se haga; y otra muy diferente es ser la figura principal que tiene que dar la cara por lo que ella misma haga, o lo que hagan o dejen de hacer todos a su alrededor.

El principal problema de Keiko Fujimori no tiene nada que ver con la infantil pataleta de Roberto Sánchez ni con los desesperados gritos de fraude electoral que, lamentablemente,…

Durante más de una década, Keiko Fujimori fue la antagonista, pero a partir de julio le tocará ser la protagonista. Una cosa es ser oposición, manejar los hilos del poder desde el…