El 29 de junio de 1987, un grupo de desconocidos profanó la tumba del expresidente en el Cementerio de La Chacarita, robo varios objetos y seccionó las manos del cadáver embalsamado. Se habló de una venganza esotérica, de un anillo con el número de una cuenta en Suiza, de la utilización de las manos para abrir un cofre y de una maniobra de desestabilización política