La exposición regular perjudicaría vínculos con padres y cuidadores, deja menos tiempo de juego físico, limita el desarrollo del lenguaje, dificulta el sueño, compromete la salud ocular y causa obesidad infantil.

Los autores alertan sobre riesgos en el lenguaje, la socialización y el bienestar físico, y llaman a revisar las recomendaciones oficiales

La exposición regular perjudicaría vínculos con padres y cuidadores, deja menos tiempo de juego físico, limita el desarrollo del lenguaje, dificulta el sueño, compromete la salud…