En el marco del pasado 20 de junio, Día Mundial de los Refugiados, recordamos a quienes fueron obligados a abandonar su tierra por la persecución y la violencia. Más de un siglo después del Genocidio Armenio, la limpieza étnica y expulsión de la población armenia de Artsaj por parte de Azerbaiyán volvió a demostrar que el desarraigo forzado sigue siendo una de las consecuencias más dolorosas de la negación de los derechos de un pueblo.