La sentencia del caso Ábalos deja prácticamente intactos dos de los vértices del triángulo. El corruptor, además, se ha quedado con la mayor parte del botín de sus fechorías y no entrará en la cárcel. A los responsables de los controles administrativos que debían haber impedido que sus entidades públicas sufrieran los fraudes, ni se les ha molestado

Los magistrados del Alto Tribunal advierten que "los mecanismos de control de la propia Administración" han fracasado y denuncian la ocupación de cargos en "empresas públicas"

La sentencia del Tribunal Supremo describe un sistema corrupto construido en torno a la figura del exministro con un doble propósito: satisfacer sus necesidades personales a…